Educación

Necesidades Diagnosticadas

Hace unos años, cuando la educación  y la intervención educativa seguía teniendo gran peso en las actitudes caritativas heredadas de la iglesia católica, lo habitual es que las necesidades que se trataban con los diferentes colectivos, en las diferencias acciones educativas, fueran aquellas que sentían las personas que se encargaban de ellos. Estas necesidades en muchas ocasiones poco o nada tenían que ver con las necesidades que sentían las personas atendidas, pues no olvidemos que este marco se daba desde una total asimetría de poder-sumisión, y si además hablamos de una cultura diferente hay que añadirle que solían poner gran peso en enfocarlo desde la conducta dominante.

Los primeros experimentos de investigación acción y de empoderamiento dieron al traste estas actitudes, devolviendo a las personas atendidas que pasaron a  ser clientes, usuarios o mil sinónimos más, una dignidad que se les arrebató. En esta ocasión, los profesionales, con miedo a no caer en las barbaries que se habían hecho años atrás, se convirtieron en meros espectadores o recaudadores de subvenciones para poder realizar las tareas que sentían las personas que pasaron a denominarse clientes, usuarios o mil sinónimos más.

Que sucediera esto no es importante, ya que para llegar al punto adecuado muchas veces hay que pasearse como un péndulo por los 2 extremos, pero lo que sí preocupa es que las facultades en las que estudian estos profesionales aún no hagan eco para reorientar la situación.

 

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