Bebés

Cochecitos bebés Restaurantes amigos de los niños

Los fines de semana las salidas en familia se multiplican y la asistencia a restaurantes o bares para comer fuera de casa, también, pero no siempre es fácil encontrar restaurantes amigos de los niños, aunque cada vez más están preparados para atender a adultos y pequeños.

Comer en un restaurante con niños se convierta en una experiencia agradable depende de muchas cosas, principalmente del carácter de los pequeños y de sus costumbres.

Pero el entorno puede facilitar o dificultar esa integración, con detalles de importancia diversa que harán que una familia y sus niños se sientan más o menos a gusto.

Como en tantas ocasiones, no siempre importan tanto las infraestructuras o servicios como la actitud.

El restaurante calienta la comida de los más pequeños sin poner ningún inconveniente y ni siquiera mala cara, y además lo hace amablemente y sabe cómo hacerlo.

Hay lugares especiales para familias con niños pequeños. Por lo general se trata de una sala más amplia, con pasillos en los que puedan caminar sin peligro en un momento dado, o un rincón junto a la mesa en el que esparcirse una vez han comido. Pero si no existe ese lugar especial, el personal del restaurante, y los compañeros de mesa, deberían aceptar y entender que los niños, por lo general, no van a estar inmóviles en sus sillas durante toda la comida. Esto no significa que los pequeños puedan ir molestando al resto del personal, pero entre los extremos hay muchas posibilidades.

Si los niños son bienvenidos, lo son en toda su extensión, como niños. Niños que juegan, que pueden gritar en un momento dado, que se levantan, que tiran una copa, a los que se les cae el cubierto. Las malas caras en estos casos están de sobra.

De nuevo, cada familia debería saber dónde está el límite entre lo que un niño puede hacer y lo que no, o diferenciar lo que ha sido un accidente de un comportamiento inadecuado.

Los cochecitos caben en cualquier sitio. Ir con un bebé en carrito puede resultar misión imposible en algunos restaurantes. Si el bebé es pequeño y duerme o descansa en el capazo, debería estar junto la mesa familiar sin estrecheces.. Y si es niño es algo mayor y va a ocupar silla, se facilita la colocación del carrito o su pliegue para que no ocupe tanto espacio.

El personal debe ayudar con los cochecitos cuando hay escaleras. Lo ideal sería que no hubiera escaleras, claro, pero existen muchos lugares que no tienen en cuenta las adaptaciones arquitectónicas. Los cambiadores para bebés son otras de las características infaltables. Cambiar un pañal cargadito apoyando a tu hija en la taza del váter no resulta una maniobra fácil, cómoda ni higiénica. Si no existe cambiador, se facilita a los padres un lugar donde poder cambiar el pañal de la manera mejor posible.

Hay sillitas especiales disponibles para los niños pequeños. Muchas veces es la manera más cómoda y segura para que coman los pequeños. Y habría que tener un número adecuado de estas sillas en relación al espacio disponible, así como al público que acude al restaurante.

En materia de seguridad, lo ideal es que los niños no tengan junto a su mesa enchufes donde meter los dedos, cables en los que tropezar o lamparillas que tirarse encima.

En muchas partes del mundo en la actualidad se acabaron los restaurantes con humos, pero todavía hay países donde se puede fumar y no pasan a ser amigos de los niños.

Ofrecer entretenimiento para los niños, también ayuda. No siempre el servicio es tan rápido como sería deseable, y aunque los padres tienen muchos recursos y los bolsos son cajas de sorpresas, viene bien que haya una hojita con pasatiempos, un puzzle y unos lápices de colores. Algo nuevo con lo que el niño se entretenga antes de que llegue la comida o después.

Darles un detalle a los chicos es sumamente recomendable. A la hora de salir, un globo, una figurita para montar, un dibujo para colorear, evitando golosinas.

Consultar el menú infantil. Normalmente los niños comen muchas cosas de la carta, pero ni los platos son adecuados en cantidad ni en ocasiones en contenido, por no hablar del precio. Por ello es ideal encontrar un menú sencillo para los niños y barato.

Consultar si dentro del menú hay fruta para el postre. Este es uno de los puntos en que la mayoría de los restaurantes suelen salir perdiendo.

 

 

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