Bebés

Bebé saludable

En general todos los padres atraviesan las mismas experiencias durante el embarazo. A continuación te explicamos cuáles pueden ser tus emociones en esta etapa tan maravillosa.

La paternidad lleva las emociones a sus niveles más profundos. Si ya estaban buscando un embarazo, cuando escuches la primera noticia de que tu pareja está embarazada sentirás seguramente placer, confianza y orgullo tanto como padre como también como hombre y siempre buscarás para tu futuro proyectos que estén relacionados con tu paternidad.

Durante los primeros meses de la gestación la realidad física del bebé será mucho más palpable en tu pareja. Te tomará seguramente un tiempo incorporar a tu hijo a tu realidad actual.

Cuando la situación se hace consciente, a veces puede ser un shock y puedes sentir que ahora sí habrá cambios en tu vida. Puedes estar orgulloso y encantado, pero también es cierto que muchas veces se puede sentir miedo ante estos nuevos desafíos.

Algunas veces esta transición hacia la paternidad puede ser dificultosa y se asocia con tendencia a la depresión, o al sentirse un poco abandonado por la pareja. Es frecuente que en estos casos el hombre se aboque con ahínco a su trabajo o a actividades fuera de la casa, para evitar enfrentar las nuevas situaciones.

Pocas veces esta alteración emocional es muy severa y debe acudirse a consejeros especiales o terapistas que encuentren la forma de reencauzar la situación.

Muchos hombres a pesar de estar orgullosos y felices con la situación de la paternidad se preguntan como esta nueva etapa afectará su vida. Se debe ser realista y reconocer que una nueva personita en la casa traerá por algunos años una disminución en las posibilidades de movimientos y las decisiones importantes deberán también adaptarse a las necesidades de un niño en la casa.

El primer paso hacia la paternidad es aceptar que es un tiempo de cambios, en el cual pueden aparecer conflictos e intensas emociones que enfrentar, pero es fundamental comprender que es uno de los escalones más importantes en la vida de una persona.

Compartir abiertamente tus sentimientos y pensamientos con tu pareja. Te dará el coraje necesario y verás que entre ustedes, se creará una nueva y estrecha relación que los unirá aún más.

Alrededor del mundo el hombre difiere mucho en cuanto a su compromiso y participación en el embarazo, parto y en los cuidados de la infancia, pero en los últimos años el rol paterno se ha flexibilizado mucho.

La antigua postura de observadores ha ido cambiando, y hay muchos padres que intervienen activamente en los cuidados prenatales, en estar presentes en el momento del parto, aportando así un gran soporte emocional, e inclusive muchos padres llegan a quitarle horas a sus trabajos para poder cooperar en las tareas cotidianas de la casa.

Ser padre estimula cambios en tu estilo de vida, dándote la oportunidad de revaluar tus elecciones y posibilidades y cuestionarte sobre los valores básicos y esenciales en tu vida futura. A las implicancias financieras de la nueva situación a veces se le da menos importancia de la que realmente tienen.

Sin duda alguna traerá acarreados nuevos gastos y deberás pensar en aumentar tus ingresos, ya que muchas veces también será necesario pensar en una vivienda un poco más grande. En algunos casos estas exigencias provocan un aumento en las horas de trabajo del hombre y descuidan el soporte emocional que toda embarazada necesita.

Además esta sobreexigencia puede provocar sentimientos de tensión, ansiedad y a veces depresión. Es importante entonces ver todas las cosas con perspectivas reales para no llegar a situaciones límites.

Tal vez este será el primer encuentro cuerpo a cuerpo con un bebé recién nacido y si no estás familiarizado con el mundo de los bebés, se convertirá en todo un desafió aprender a tranquilizarlo, cambiarle los pañales, contarle cuentos o aprender a acariciar una piel tan delicada.

También pueden surgir conflictos relacionados con tu propia crianza y desacuerdos con tus propios padres que nunca antes habían salido a la luz.
Para evitar tanto cambio repentino te aconsejamos que entables una relación con tu hijo desde el embarazo y que te acerques a otros bebés para entender más su mundo.

La relación con tu hijo se puede iniciar mucho antes del nacimiento, desde que está intraútero. A partir del segundo trimestre se pueden conectar a través del tacto con las pataditas o de los movimientos que le provocan los sonidos de tu voz.

En la última etapa del embarazo inclusive pueden reconocerse partes anatómicas del bebé y ya puedes comenzar a acariciarlo. También puedes escuchar los latidos de su corazón colocando tu oreja sobre la panza de tu pareja, por debajo del ombligo. Sentirás que su corazón late mucho más rápido que el tuyo.

Una forma muy realista de valorar lo que es la paternidad, es ponerte en contacto con otros padres primerizos y pasar una tarde los 2 juntos con el bebé.

La relación con tu pareja seguramente cambiará durante el embarazo, ya que ahora existe otra persona que incluir en vuestra vida. Puedes sentirte a veces un poco dejado de lado y que estás perdiendo la atención de tu pareja en la medida que ella está siendo absorbida por el crecimiento en su vientre del hijo que vendrá y por los sentimientos que va generando a lo largo de todo el embarazo, pero especialmente después del nacimiento.

Si eres de las personas que se involucran, sentirás que durante las primeras semanas del nacimiento es casi imposible dar mucha ayuda con los cuidados del bebé. La madre es la jefa de operaciones y a veces te puede resultar difícil de aceptar esa situación.

También puede ser que experimentes celos hacia la mujer que es la que tiene esa capacidad casi mágica que significa el proceso del embarazo y la posibilidad de generar una nueva vida.
Otra faceta diferente del embarazo es que la mujer muchas veces cambia considerablemente sus estados de ánimo y su carácter. Pasará de momentos de dramatismo teatral inentendible a momentos de risas descontroladas.

Luego a un llanto desesperante y tal vez, de repente, se le antojará comer algo que seguramente demandará varias horas de búsqueda para poder encontrarlo. Cuando finalmente consigas el objeto de su antojo, la encontrarás profundamente dormida y nunca se enterará del esfuerzo que te costó complacerla.

Hazte a la idea que el embarazo sólo dura 9 meses, y que serán más los momentos de bienestar que los de locura transitoria.

 

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