Educación

18 piezas para construir un patrimonio

Mucha gente piensa que la formación del patrimonio es un gran misterio, un secreto que sólo los ricos conocen y que guardan celosamente generación tras generación. Nada más alejado de la realidad. Por el contrario, formarlo no es más que un ejercicio constante, más sencillo incluso que tratar de llenar un crucigrama, y quizá comparable al armado de un rompecabezas.

No hace falta más que la unión de varias piezas, y un poco de sentido común, para lograrlo. Pero también requiere de cierta información, disciplina y, desde luego, mucha paciencia.

Siempre debemos gastar menos de lo que ganamos. 

Un presupuesto es la mejor herramienta financiera que tenemos, y por eso debemos valorarlo. Nos permite saber en qué destinamos nuestro dinero y así descubrir cuál es nuestro patrón de gastos. Además, con él podemos saber en dónde tenemos alguna fuga de capital, y tomar cartas en el asunto. Este documento nos puede ayudar a dirigir nuestro dinero hacia las cosas que más nos importan en la vida.

La forma en la que gastamos debe estar enraizada en nuestros valores más profundos.  Nuestra esencia sirve para poner en perspectiva nuestra vida, y nos ayuda a encontrar las metas financieras en las cuales realmente nos queremos enfocar.

El ahorro sirve para cumplir metas, las cuales deben estar alineadas con nuestros valores, Es decir, si para nosotros es importante la seguridad de nuestra familia, entonces debemos buscar ofrecerla.

No olvidar ni posponer nunca nuestras metas de largo plazo, como el retiro, para el cual tenemos que contribuir con ahorro propio, ya que los sistemas de seguridad social no nos garantizarán vivir con el mismo nivel de vida al que estamos acostumbrados.

La mejor forma de ahorrar es pagarnos primero a nosotros mismos. Si ahorramos sólo lo que nos sobre, estamos destinados a fracasar.

Nuestro presupuesto debe considerar aquellos gastos que son irregulares, pero que podemos prever.

Obtener la mayor educación posible, tanto formal como autodidacta. La gente que está más preparada tiene acceso a mejores oportunidades, no sólo de empleo sino en la vida. Es importante la educación que se obtiene en las instituciones educativas, sino también la que conseguimos a través de nuestros propios medios.

Aprender a negociar nuestros honorarios o salarios. Los estudios dicen que la gente que no sabe hacerlo eficientemente y en el momento correcto, suele perder en el largo plazo una importante cantidad de dinero.

Nunca utilizar las tarjetas de crédito para financiarnos a mediano o largo plazo. Los plásticos son la forma más cara que existe de crédito. La forma correcta de utilizarlas es pagar completamente nuestro saldo al corte de cada mes. De esta manera, podremos obtener además de un financiamiento gratuito, acceso a todos los demás beneficios que nos ofrecen, como programas de recompensas, seguros…

Conocer y utilizar los servicios con valor agregado que nos ofrecen nuestra tarjeta de crédito o demás instrumentos financieros.

Debemos empezar a ahorrar en invertir desde el momento en que obtenemos nuestro primer ingreso. Muchos jóvenes no piensan en ahorrar e invertir y la mayoría incluso se endeuda y desde esa edad comienzan con una fila de malas decisiones financieras que arrastran toda su vida. Debemos abrir una cuenta de cheques y una de inversión desde que obtenemos nuestro primer ingreso, de esta forma nos acostumbraremos a tener una vida financiera sana.

Mucha gente gasta más en estos eventos de lo que en realidad planeó.

Antes de hacer una compra mayor, debemos pensarlo 2 veces. Durante este tiempo, podemos reflexionarlo.

Nuestro fondo de emergencia debe ser equivalente a 3 o 6 meses de nuestro gasto familiar corriente. Si uno trabaja por su cuenta, el fondo debe ser hasta de 12 o 18 meses. Tengamos en cuenta que en estos tiempos es relativamente fácil perder un empleo y difícil encontrar otro que nos pague lo mismo que ganamos, particularmente a niveles gerenciales o directivos.

Los gastos irregulares pero previsibles no son emergencias. Por lo tanto, no podemos distraer recursos de nuestro fondo para sufragar estos gastos, ya que corremos el riesgo de que ante una verdadera contingencia, nuestro fondo no nos sea suficiente. Por el contrario, estos gastos deben ser considerados en nuestro presupuesto familiar.

Si tenemos dependientes económicos, un seguro de vida es esencial: nos permite dejarles recursos para continuar con su vida, en caso de que les lleguemos a faltar.

Hacer nuestro testamento.

 

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